Tu familiar tiene ELA y el habla está comenzando a verse afectada.
La mente sigue ahí. La comunicación también puede estarlo.
La esclerosis lateral amiotrófica, ELA, es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta las neuronas motoras del cerebro y la médula espinal. A medida que avanza, deteriora la capacidad de mover los músculos voluntarios, incluyendo los que controlan el habla, la deglución y la respiración. Las funciones cognitivas, en la gran mayoría de los casos, no se ven afectadas. La persona sigue pensando, razonando, sintiendo y queriendo comunicarse, pero los canales físicos para hacerlo se van cerrando progresivamente.
En promedio, los pacientes presentan síntomas de afectación del habla en algún momento del curso de la enfermedad. La disartria en ELA es progresiva, la voz se vuelve más nasal, menos inteligible, más difícil de proyectar. La disfagia también aparece con frecuencia y requiere atención específica para prevenir la aspiración.
La intervención fonoaudiológica en ELA se adapta a cada etapa de la enfermedad. En fases tempranas, se trabaja para maximizar la claridad del habla y la eficiencia de la deglución. En fases intermedias y avanzadas, el foco se desplaza hacia la implementación de sistemas de comunicación aumentativa y alternativa, bancos de voz, tableros digitales, sistemas de seguimiento ocular, para que la persona pueda seguir comunicándose a medida que el habla oral se vuelve imposible.
Anticiparse es clave. Los sistemas de comunicación aumentativa funcionan mejor cuando se implementan antes de que el deterioro sea severo. Esto requiere una planificación proactiva con la persona y su familia, que la fonoaudióloga acompaña en cada etapa.
Preguntas frecuentes
¿Tienes dudas sobre este tema?
Escríbenos, estamos para ti →