Tu familiar tiene Parkinson y su habla y deglución se están viendo afectadas.
La enfermedad avanza. La fonoaudiología no la detiene — pero puede cambiar cómo se vive.
El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta el control del movimiento, incluyendo los movimientos necesarios para hablar, comer y tragar. La disartria está presente en el 60% de los pacientes con Parkinson. La voz se vuelve más débil, monótona y difícil de proyectar. La articulación se vuelve imprecisa. El volumen cae. Con el tiempo, las personas cercanas empiezan a tener dificultades para entenderlo, y el paciente a tener dificultades para hacerse escuchar.
La disfagia también aparece con frecuencia en etapas intermedias y avanzadas de la enfermedad. El deterioro de la musculatura de la deglución aumenta el riesgo de aspiración, especialmente con líquidos, y puede afectar la nutrición y la seguridad del paciente durante las comidas.
La intervención fonoaudiológica en Parkinson no detiene la progresión de la enfermedad. Pero sí puede retrasar significativamente el deterioro del habla y la deglución, y mantener la comunicación funcional por más tiempo. La evidencia respalda el inicio temprano de la intervención, antes de que el deterioro sea severo, como la estrategia más efectiva.
El trabajo fonoaudiológico incluye ejercicios de amplificación vocal, técnicas de articulación, estrategias para mejorar la proyección de la voz, y, en etapas más avanzadas, entrenamiento de la deglución con adaptaciones de textura y consistencia. También se trabaja con la familia para mejorar las condiciones de comunicación: disminuir el ruido ambiental, establecer contacto visual antes de hablar, hablar más despacio y verificar la comprensión.
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